Manifiesto Luciferino: LVX en Sociedad

Manifiesto Luciferino (25/05/2017)

LVX en Sociedad

 

En esta ocasión compartiré un tema usualmente poco discutido y que considero importante tener presente en lo que a “ser un luciferino” se refiere. Para ello citaré mi propia experiencia y observaciones a lo largo de los años en mi práctica de vivir como luciferino a cada instante en lugar de limitarme a charlas entre hermanos o personas de pensamiento semejante al mío. Empecé con esto de ser luciferino hace poco más de una década, mucho antes de conocer a la IML-APL y desde entonces lo único que ha cambiado es que me he vuelto más excelente en mi desenvolvimiento a través de la práctica incesante, los fallos, los aciertos y el aprendizaje de horas y horas de experimentación. 

El Luciferianismo ha sido y es para mí, un modo de vida, mucho más que una simple filosofía para mi intimidad es una forma de coaccionar con mi mundo interno y con el mundo exterior. Llegar a vivir día a día como un Lucifer representa el espíritu luciferino encarnado en las cosas más simples de la vida, ya que la vida cotidiana es siempre un gran probatorio de quienes somos y la manera en la que decidimos expresarnos. Aunque lejos está esto de significar que uno ande por ahí ondeando una bandera con el sigilo de Lucifer, lo cual a veces sería deseable, esto se trata más bien de la manera en la que uno mismo encarna lo que la palabra “LVX FERRE” significa. Es muy útil cantar en intimidad himnos a lucifer o semejante (nuestro daemon) y aunque esto bien puede iluminarnos en la vida espiritual íntima, el compromiso que tenemos hacia nosotros mismos, nuestra excelencia y el medio social de la que somos parte es tan importante como lo que pasa dentro de nosotros. Ser luciferino es una filosofía de vida y esto implica que nuestra forma de vida de alguna forma debe reflejar esto, aunque sea solo a nuestros ojos y los de los que tengan conciencia para entender lo que hacemos.

Desde hace unos once años, cuando me definía mí mismo como luciferino, llegué a la conclusión de que disfruto mucho de auto-iluminarme y de ayudar a otros a iluminarse siempre que sea posible. Para mí esto último tiene mucho que ver con ser un “Portador de Luz”, pero hay que comprender que no todo el mundo puede ser igualmente iluminado, ni en las mismas áreas dela vida; la mayoría de la gente necesita una idea, gusta de una buena charla (aunque sea corta) y se interesa por ciertos temas en los que quiere aprender o discernir algo más allá de lo que ya conoce. Es menester de un portador de luz poder identificar esto y, siempre que nos sea posible, aportar algo, aunque sea una chispita de luz a su vida. A veces esto pasara con un simple comentario al pasar que dejará al otro algo en qué pensar o simplemente ayudando a un niño a comprender un ejercicio de matemáticas que no le sale bien. Hay tantas áreas en las que podemos ayudar a otros iluminarse, aunque sea un poquito, que a riesgo de parecer unas mariposas sociales algo molestas, podemos portar luz todo el día y en todas partes si así lo deseamos, como hacía Sócrates que se iba hablando con todas las gentes de pueblo a fin de comprender y compartir sus ideas con otros.  

Yo en mi vida diaria y social vivo el Luciferianismo a través de lo que he discernido en tres niveles:

1º) Círculo Superficial: El primer nivel consta de la gente más ordinaria y simple que pasan por nuestra vida, estos pueden o no ser allegados a nuestra vida íntima. Esta gente no solo no comparte nuestra filosofía sino que además existe la posibilidad de que le resulte turbador oírnos hablar del tema “Lucifer” aun si saben que estamos implicados en el tema, así que uno debe actuar de acuerdo con las circunstancias. También está la gente que saludamos de cuando en cuando, los clientes de nuestro negocio y una gran multitud de personas que diario quizás vemos y hablamos sin profundidad de ninguna clase en el dialogo. En estos casos es donde un simple comentario, una simple acción o un simple consejo impersonal pueden cambiarle el día e iluminar el aprendizaje del otro sin involucrarnos en absoluto con ellos. A lo mucho esa persona se quedará con el recuerdo de haberse cruzado alguien interesante que lo sacó de las tinieblas, un desconocido inteligente, pero nada más. Este nivel se presenta mucho cuando nuestros sobrinos o hijos de vecinos nos preguntan algo sobre la vida en general, a veces es un vecino o el conocido de un amigo el que lo hace; en esos momentos se abre una puerta, una posibilidad de ser luciferinos y portar la luz hasta ellos, aunque sea una luz simple para los temas simples de sus vidas; y a veces esa simple luz, para nuestra sorpresa, puede acabar cambiando la vida de esa gente que, un año o dos después, nos vuelve a golpear la puerta para agradecernos con alegría y regocijo por aquel día haberles ayudado a notar aquella cosa que para nosotros era muy simple y de la que quizás a penas tengamos un recuerdo. Esta clase de pequeñeces, cuando suceden, nos recuerdan que somos luciferinos y que, a pesar de que el otro ni idea tenga de nuestra filosofía, vale la pena ser quienes somos y hacer lo que hacemos no solo por nosotros mismos sino por la excelencia de la humanidad que nos rodea y es estimulada constantemente por nuestro ejemplo al dilucidar cosas que otros no ven, enseñando a través del simple ejemplo como el que dimos aquel día al vecino librándolo de la ignorancia cuando se acercó a preguntarnos nuestro parecer. También están los niños, que crecen más libres y seguros de sí mismos al oír las palabras de un luciferino elocuente, estos son siempre una fuente de alegría que nos permiten saber que estamos haciendo del mundo un sitio un poco más luminoso y evolucionado. Un mundo más luciferino.

Estas personas quizás sigan su camino o vida sin saber jamás que nosotros somos luciferinos ni interesarse por ello, pero lo importante en este estrato del Luciferianismo aplicado no es la propaganda sino el hecho de que el mundo es un poco más de nuestro agrado y que a nuestro alrededor las cosas son más como nos gusta que sean gracias a nuestras pequeñas chispas, esas que se escapan de nuestra antorcha día a día  y a las que quizás no les ponemos muchas importancia, pero hay gente a la que una pequeña chispita acaba cambiándole la vida y a lo largo de los años he sido artífice luciferino en más de un caso de este tipo; desde ayudar a superar un abuso sexual a una desesperanzada mujer que no creía poder hacerlo; hasta asistir a un joven vecino que solía venir a pedirme consejo, para la determinación de su futuro laboral y estudiantil, durante un momento muy difícil de su vida.

Como dije antes, ser luciferino es una completa forma de vivir que consiste en “Conseguir Luz” y “Portar Luz”, todo el día, todos los días.  Entender cómo hacer esto sin comprometerse demasiado ni descuidar nuestra propia excelencia y crecimiento propios es el arte de saber cuál forma o cara mostrar a cada quien y cuán profundo o alto debe caer las chispas y luces que compartimos con nuestros vecinos y conocidos. Ya que iluminar a otros se trata (en mi caso al menos) de estar mejor uno mismo, sentirse regocijado de la luz propia obtenida, llevar luz (por poca que sea) a quienes elijamos dista mucho de ser un método para hacerse mártir; nosotros no somos los mártires de nadie. En cambio tiene que ver con un compromiso con la iluminación propia y la de aquellos que quieran iluminarse un poco acercándose a nuestra antorcha sin ofendernos. Un luciferino es, ante todo, alguien que siente amor por su luz y su existencia, así como también por la de aquellos de su predilección. Hay gente que tiene la suerte de tenernos cerca y caernos en gracia y hay gente que no, es así de simple. Dentro de este espectro de acción, ser luciferino se convierte en una forma de vivir nuestro día a día sin sobrecargarnos, ya que primero está uno mismo y los suyos; y después, en todo caso y si se desea, están los conocidos y los vecinos. Pero por muy lejanos que sea a nuestro círculo íntimo ellos están y cada tanto tenemos oportunidad de hacer nuestra luz brillar en su oscuridad, corroborando así nuestra habilidad, inteligencia e iluminación propia para iluminar a un desconocido sin exponernos demasiado.

2º) Círculo Cercano: Un poco más adentro en el círculo de acción están aquellas personas que nos son cercanas. Habitualmente aquí encontramos a la mayoría de los parientes, amigos, colegas, novias/os y otras gentes con las que tratamos y nos conocen pero que, sin embargo, no participan de nuestra filosofía y quizás hasta la ignoran por completo. Incluso algunas personas que participan de nuestra filosofía pueden ser halladas en este grupo. En estos casos la forma de abordar el tema es más comprometida y eventualmente, si hablamos demasiado, acabaran sospechando e incluso preguntando qué es lo que hacemos o por qué somos como somos. En cualquier caso la gente en este nivel tiene muchas posibilidades de conocernos lo suficiente como para saber en lo que estamos metidos.

El trabajo luciferino en este punto se verá reflejado como algo más que simples ideas y pensamientos superficiales al pasar. En este caso suelen presentarse charlas largas, entrevistas, debates, discursos y hasta sermones (por ejemplo: a un hermano menor) acerca de la vida y las cosas que podría resultar imperioso conocer sobre algún tema que nosotros ya hemos notado y experimentado. Pero de ninguna forma consiste en quedarnos de brazos cruzados viendo como los nuestros se revuelcan en la ignorancia y evadiendo sus preguntas mientras aguardamos que por algún artificio divino estos despierten su propia luz para un día poder sentarse a conversar con nosotros en una mesa. Eso sería, más que luciferino, casi oscurantista. Brillar con luz propia siempre implica exponerse un poco y por ello es posible que alguno de nuestros cercanos reacciones mal, con rechazo susto a nuestra palabras, pero si el mensaje ha sido correctamente dado el veneno del saber ya ha entrado a su mente y con el tiempo nuestra palabras habrán plantado la semilla de lo que un día podría convertirse en las ideas que permitieron a esa persona iluminarse un poco en lugar de caer presa de la ignorancia para acabar siendo un cordero más en el redil de algún elocuente predicador o algún seductor predador de la jungla urbana (como las adicciones, por ejemplo). La mayor parte de las cosas que compartiremos en este nivel serán charlas, intercambio de experiencias, anécdotas y demás a fin de aportar al otro una luz en el camino y recibir una opinión útil que en muchos casos acabará iluminándonos a nosotros. Mientras que esta clase de cosas pueden parecer muy normales a las personas con familias más o menos saludables, en mi trabajo como docente he aprendido que hay mucho de auto engaño en creerse que la salud y el interés por ayudar a los cercanos es algo común a todos. La verdad es que hay jóvenes desesperados por un consejo o palabra amiga que los saque de la ignorancia, hay niños que han renunciado a hablar con sus padres de sus problemas porque estos “se pasan todo el tiempo mirando el celular y el televisor” (palabras textuales de una niña de 11 años que conozco); así como también hay hermanos, primos y parientes que prefieren ver qué cosa pueden obtener de sus cercanos en lugar de interesarse por compartir su luz o siquiera iluminarse un poco. Mucha es la gente que se relaciona de este modo con sus cercanos, en completo desamor y desconsideración hacia ellos. Un luciferino (a mi entender) difícilmente haría esto, tanto su amor propio como el que siente por aquellos que él o ella han seleccionado para tener cerca de sí, no dejaría a los suyos en la ignorancia si estos desean saber y tampoco pasaría por alto las necesidades de los más pequeños que buscan consejo y protección en un mundo del que aún no saben defenderse. Así ser luciferino se convierte en ser un faro en mitad de la tormenta y ser un tornado o Jugernaut que destruye los órdenes establecidos cuando estos perturban o enferman el medio donde el luciferino se desenvuelve por elección. En muchos sentidos un luciferino es un guerrero y aunque sus seres cercanos no lo sean en muchas ocasiones peleará para protegerlos y devorará a sus enemigos, sobre todo si se trata de seres amados, por mucho que discrepen con él en su filosofía de vida. El consejo del luciferino, si este hace su papel, siempre será valorado o cuando menos escuchado; ya que un luciferino ve donde otros no se atreven a ver, ilumina las tinieblas, muestra lo oculto y conoce los ángulos de la realidad que otras personas, por su vivir, ni siquiera sospechan. Muchos lo trataran como “El loco”, “El Raro”, “El brujo”, “El Diabolista”, etc. Pero al final del día le mirarán con el respeto que se ha ganado por la solidez de sus argumentos y lo fehaciente de sus palabras y resultados. Con el tiempo el luciferino siembra siempre la idea de que él es una “Luz” que brilla aún en mitad de las tinieblas alumbrando a los suyos y que su palabra es valorada; creando así la excelencia en su rol de “amigo, pariente, etc.”. Habrá quienes se alejen del luciferino por esto, quienes le rechacen o no toleren su luz, esto es natural. Ningún líder llega a ser líder sin algunas caídas y sin el coraje que requiere enfrentar y superar los fallos, los rechazos y el dolor de las pérdidas. “El error es la madre del acierto”, todo luciferino tarde o temprano llega a comprender eso; es preferible decir diez veces “fallé” que decir una sola vez “no lo intenté” y esto es aplicable completamente al hecho de ser luciferino en el marco de nuestro círculo cercano; si a alguien no gusta la luz del luciferino entonces podrá irse por la misma puerta que llegó, pero lo hará sabiendo que ha visto una luz que quizás ni el mismo tiene y eso, hace la diferencia, y es casi seguro que el luciferino será recordado aún en esos casos.   

Las artes marciales nos enseñan que “maestro” es un epíteto de quien ha alcanzado la excelencia en su área de acción y que lo que distingue a un maestro es que “El maestro se ha equivocado más veces que las que el discípulo lo ha intentado”, siendo el discípulo la persona que toma ejemplo y técnica del que ha alcanzado al excelencia en sus resultados y no un seguidor o una oveja dócil. Por tanto, el luciferino que busca la excelencia en el acto de “Portar Luz” y “Brillar” con luz propia debe estar dispuesto a superar caídas, palabras duras, desencuentros y momentos difíciles al compartir su luz con aquellos que, cercanos a él, le van conociendo. En este punto, el círculo cercano, muchos individuos pierden la fuerza al ver que seres cercanos se apartan de él cuando este decide definirse; aquí hay que considerar lo dicho para el nivel superficial y es que no todo el mundo necesita ser iluminado en las mismas áreas ni de la misma manera. Un luciferino hábil aprenderá a discernir a quién puede decírsele qué cosa y con quién puede hablar de qué, dado que el trato es cercano es muy posible que a veces deba salirse por la tangente o simplemente manipular las palabras para llevar la conversación a un punto que resulte conveniente ambos o cuando menos para él mismo antes de acabar en una pérdida total. Claro que existen los casos donde eso ya importa y el luciferino pelea y discute, como todo el mundo.

El trato con otros es siempre un desafío para los que transitamos caminos individualistas y solitarios, por ello se vuelve necesario e imperativo que el luciferino aprenda a hablar, dónde hablar, de qué hablar y sobre todo que aprenda cuándo debe callarse y escuchar; incluso pasar desapercibido. Es muy estúpido involucrarse en discusiones vanas que no conducen a ninguna parte, es mejor guardar el temperamento para el logro de nuestras metas en lugar de desperdiciarlo con masturbaciones sociales. En el fondo importa muy poco lo que digan de nosotros, lo que importa es lo que los hechos dicen de nosotros, porque eso hará eco en todas partes y en todos los que lo sepan; quizás tome más tiempo pero siempre será una apuesta más segura que ir vociferando por ahí  a ver quién grita más fuerte o quién conoce mejor el diccionario. Iluminar se trata de dispersar la ignorancia inflamando la luz de la sabiduría y la excelencia personal no solo en uno mismo sino en todos los que le rodean y son de su elección. En este nivel social se trata de saber cuándo hablar de qué cosa y la manera de hacerlo, estar atento como una serpiente para saber qué decir y cuándo detenerse; a veces por iluminar a otro uno acaba deslumbrándolo, en cuyo caso ese termina tanto o más ciego de lo que estaba al principio. Aprender a medir la luz y la oscuridad propia y ajena constantemente es algo que todo luciferino atento aprende a hacer con la misma naturalidad con la que mira, oye, toca y respira; oyendo siempre la voz de su Daemon que en silencio le susurra constantemente el rumbo a seguir, el mejor paso a dar y la firmeza a tomar con cada uno de ellos. Esto no se logra sino con el ejercicio, los fallos y los éxitos tanto pequeños como grandes. Ser luciferino es un desafío constante, de iluminación propia (aprendizaje) e iluminación ajena (debate), a veces irá con ligereza y a veces será una tormenta; pero el luciferino siempre está buscando la excelencia en el área de su selección y si se ama a sí mismo lo suficiente, se rodeará de personas que como él/ella, en alguna medida busquen la excelencia a su manera y practiquen el amor propio. De ese modo estará echando semilla en terreno fértil y verá su luz y su amor llegando a buen puerto la mayoría de las veces.

De este círculo suelen surgir personas que con el tiempo se integran al círculo íntimo del luciferino y es por ello muy importante que este ponga atención a quienes integra y a quienes no a este mismo círculo, cuando le sea posible hacerlo, claro. A veces la vida traerá algunos y se llevará a otros pero por lo general este círculo está integrado por las personas con las que el luciferino elige tratar, dialogar e intercambiar ideas con relativa frecuencia, profundidad y altura; personas con las que él o ella eligen compartir su luz y recibir la ajena. Es importante que sepamos elegir con sabiduría a quienes integramos y por qué, sea por intuición, instinto, perspicacia, audacia o simplemente por afecto todas las personas que integramos a  nuestro círculo cercano tienen un intercambio informativo más o menos fluido con nosotros y es mejor ser inteligentes a la hora de seleccionarlos; después de todo en estos individuos invertimos tiempo que podríamos dedicar a otras cosas y a nuestras metas personales. Los niños suelen entrar y salir frecuentemente de este círculo no porque uno los elija, sino porque ellos están creciendo, definiendo sus personalidades y es natural que no sientan apego ni predilección por más que su desarrollo, si pueden crecer libremente. Con el tiempo quizás llegue el momento de decidir cuán cerca queremos permitirles estar pero para esas alturas ya ni serán niños ni dependerá exclusivamente de nosotros esa decisión. Mientras tanto, el luciferino les deja ser libres, iluminándose momento a momento para elegir mejor y con más recursos quiénes y cómo quieren ser por voluntad y experiencia propia.

3º) Círculo Íntimo: En este estrato hallamos personas con las que podemos hablar de cualquier cosa, usualmente son muy buenos amigos, hermanos de orden/logia/grupo y semejantes. En estas personas no solo depositamos nuestra confianza sino que además a ellos solemos compartirles nuestras  reflexiones luminosas más profundas y nuestras sombras más tenebrosas a fin de que su luz nos ayude un poco con eso durante charlas y debates. Siempre que no hayamos podido iluminarlas por nosotros mismos, claro está.

Usualmente en este lugar se encuentran nuestros hermanos luciferinos más comprometidos y con los que nos llevamos mejor o, cuanto menos, compartimos más abiertamente las cosas. Usualmente con estas personas hablamos de lo que no hablamos con el círculo cercano, compartimos rituales (aquellos que practican magia ceremonial), resultados y experiencias que por su naturaleza no sirve de mucho andar airándolas por ahí sin ton ni son.  Aquí también hallamos algunos parientes con los que podemos compartirnos libremente, hablar de nuestros progresos espirituales sin recelo y con tolerancia comprensiva suficiente como para que, aún si no comparten nuestro camino sepan comprender y aportar una opinión constructiva de ser necesario. Contrario a lo que muchos piensan no siempre hallamos nuestra pareja o amigos del barrio en este círculo porque hay muchas cosas involucradas en la vida espiritual, sexual y mental de un luciferino que simplemente no serían comprendidas por ellos, y en muchos casos serían mal interpretadas aún si les diéramos la mejor de las explicaciones.

El círculo íntimo del luciferino es un sitio donde la luz es grande y muchas veces no tiene nada que ver con grandes afectos o las relaciones mundanas, a veces se trata de gente con la que uno se encuentra de vez en cuando pero al hacerlos habla de cosas que de otro modo no podría compartir o debatir con nadie y recibir una respuesta satisfactoria e iluminadora, aunque sea solo un poco. Este círculo es muy especial ya que suele implicar gente de pensamiento luciferino o que cuando menos que tiene cierta tendencia o afinidad natural el pensamiento luciferino. La mente de un luciferino suele ser delicada, compleja y requiere cierto grado de inteligencia para comprender sus planteamientos capaces de intrincarse tanto como los laberintos de Samael y su Qlifot correspondiente. Usualmente el luciferino cumple un rol importante para aquellos con quienes comparte este ámbito con él ya que en muchas ocasiones tendrá que compartir su luz más íntima para ayudar a otros a iluminarse, ideas y experiencias que no suele comentar por ahí y quizás preferiría guardarse para sí pero que a la hora en que un hermano lo necesita son placenteramente compartidas a fin de que nuestro hermano pueda iluminarse donde le cuesta y así recibir aquello que solo una estrella luminosa, semejante y cercana podría darle.

Usualmente en este círculo estriban intimidades, inquietudes que no encuentran puerto, y experiencias inquietantes que demandan ser desmenuzadas por otra mente igual de capaz, a fin de poder echar luz sobre la materia. Así mismo en este círculo el luciferino puede desenvolver tranquilamente todo el fulgor de su luz cuando sea necesario sin temor a obnubilar al otro o acabar en una discusión ridícula; sabiendo que el calor de luz será bien recibidos en las profundidades de quienes participan de sus encuentros en los profundo de la garganta del dragón, donde nadie puede oírlos. El luciferino en este punto se encuentra no solo con pares (porque eso puede hacerlo en el círculo cercano también) sino con personas con las que no tiene la necesidad de andar escudriñando demasiado las palabras ajenas o revistiendo las suyas de impersonales como ocurriría en otros ámbitos. Es esta iluminación mutua donde grandes ideas surgen con la misma facilidad que grandes amistades; en este terreno el luciferino se halla rodeado de semejantes que como el cúmulo de las pléyades en el cielo brillan con una luz especial, distinta de todo el resto. El luciferino comprometido con su círculo suele dedicar tiempo a la lectura, el aprendizaje y el crecimiento personal suficiente para poder compartir con sus hermanos los temas de debate requeridos, estar a la altura de las pláticas e incluso iluminar al otro si fuera necesario a través de sus propias conclusiones y experiencias, tanto cotidianas como mágicas (en el caso de que exista un marco ceremonial para la plática). El luciferino encuentra entonces a hermanos tan comprometidos como él en esto de vivir siendo “Lucifer” y por tanto un espacio tan dedicado al debate de temas complicados (aunque cotidianos) como al de temas esotéricos, espirituales y materias oscuras de su propia existencia y la ajena. Claro está.

En este seno nacen nuevos grupos esotéricos, grupos de debate, ideas para el crecimiento de todos, eventos, organización de encuentros luciferinos  (en el caso de que todos lo sean, claro) y debates filosóficos de lo más desopilante donde el humor samaeleano y la riqueza descriptiva y desinhibida de Lilith se hacen presentes con total soltura en las palabras, debates, ritos y experiencias de cada quién.

En este espacio, cuando se trata de luciferinos oficiales, suelen surgir las iniciativas hacia el movimiento filosófico y su difusión ya que, los luciferinos por lo general nos sentimos cómodos entre luciferinos aun cuando no nos conocemos demasiado. Pienso que es algo en nuestra aura, quizás sea el aroma de la rebelión y el resplandor de nuestra luz que instintivamente nos conduce a confraternizar con los que nuestro espíritu elije y reconoce como semejantes. Pero de un modo o el otro los luciferinos siempre acaban debatiendo experiencias e ideas propias, o cuando menos compartiendo sus experiencias aunque sea al paso y durante un breve período de tiempo, a fin de ofrecer su luz y recibir la de sus hermanos.   

Así, el círculo íntimo del luciferino está estrechamente ligado con su mente luciferina, de la que no puede librarse porque un luciferino es algo que “se es y no que se hace”. Este círculo es formado entonces por personas de su elección, simpatía y voluntad; no tiene nada que ver con la sociedad o con las parejas o con la familia mundana. Para el luciferino estar en su círculo íntimo es como estar en casa, o por lo menos, estar cerca de casa; hablando un idioma común  y con toda la soltura que su ágil intelecto le puede permitir sin riesgo de malos entendidos y con esperanzas de ser entendido al vuelo y con facilidad por sus semejantes. Este lenguaje no es un idioma que pueda aprenderse en una escuela, sino algo que tiene que ver con las experiencias y manera de conjugar las ideas por parte de los luciferinos, este lenguaje no suele ser simple y para la gente más corriente puede resultar una auténtica pesadilla sin sentido, por demás inquietante y desvergonzada; pero para el luciferino oír a un semejante es tan claro como el agua, como el sol durante un día despejado, es un talento natural que todos los luciferinos tienen aun cuando no participan de ningún movimiento luciferino y no portan ningún epíteto relacionado. En el fondo, todo luciferino sabe bien quiénes son esas personas y lo que ese lenguaje significa, y es por ello que cuando un grupo de luciferinos se reúne se sienten como en casa, hablan con libertad y se iluminan con plenitud sin impedimentos ni disfraces: “Llevando su Luz a sus hermanos”.

LVX IN NVX

Salve el Ser

Emmanuel 

(Adonay)

IML/APL Argentina

 

 

 

 

 

 

 

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