Eritis Sicut dii

Eritis Sicut dii

(Y seréis como dioses)

El término o el concepto de “El Sendero de la Mano Izquierda”, surge de la tradición hindú del Vamachara o Vamamarga, distinto al Dakshinachara o Dakshinamarga. La relación entre éstos simplemente es que uno es “no ortodoxo”, porque va “en contra” de las “normas sociales” del hinduismo. El vamachara o Sendero de la Mano Izquierda “dentro de esta cultura”, tiene prácticas “mal vistas” por la sociedad hindú, como comer carne, el consumo de bebidas embriagantes y las relaciones sexuales. Así como en el Hinduismo existen diferentes Dioses (o representaciones “Daemónicas” que en breve profundizaré), existen también diferentes dioses en las diversas religiones del mundo. Algunos los llaman Mayores, otros los llaman Menores, hasta en la cultura de mi tierra, los Mexicas y Aztecas, tenían su Dios Patrono, sin embargo para ellos ninguno era menos divino que otro.

¿Por qué hago énfasis en esta situación?: porque existe una malinterpretación de conceptos, desde mi perspectiva, claro está.

Para los Egipcios, los Faraones eran Semidioses. En mi opinión, la cultura Egipcia es la más relacionada con el Luciferianismo, al menos tal como nosotros “tratamos” de concebirlo hoy en día. En Egipto, el símbolo de “El Dios” no era precisamente quien caminaba sobre las aguas o quien podía transmutar el agua en alguna otra cosa. Para ellos, un dios era quien, a través de un ritual o ceremonia, podía ejercer su Voluntad sobre cualquier cosa. Tenía riquezas, tenía ejércitos para defender sus tierras, realizaba actos mágicos para la ganadería, oro o demás bienes y que con un solo movimiento de manos podía destruir imperios. Eso es verdaderamente un Dios, una persona que, ya sea por herencia o por ejercicio propio, a lo largo de su vida, ha ido adquiriendo habilidades y conocimiento sobre las personas, pero principalmente, sobre sí mismo para poder aplicar su Voluntad y se realice lo que desea. Si lo aplicamos a la actualidad, si tú, lector, cuentas con un trabajo bien remunerado, con mayor probabilidad podrás salir a comprar un café de un precio exorbitante solo por ser parte de una marca capitalista; o bien, con tu dinero, puedes fundar una asociación o negocio que se popularice lo suficiente para dar servicio mundial a todos los usuarios de un teléfono móvil y eso te puede dar la suficiente autonomía económica para recibir ingresos en la comodidad de tu hogar y con ellos cumplir tus sueños más simples como viajar o tener muchos libros por mencionar un ejemplo. Ser un Dios hoy en día consiste en poder exiliarte de la ciudad, sin preocupaciones, fuera del interés mundano de usar esta computadora para escribir y obtener reconocimiento ante la sociedad. Ser un Dios representa el poder tener la capacidad de hacer lo que se quiera pese a quien sea, pero tanto en la antigüedad, como en la actualidad, hay una serie de escalones que debemos subir para que esto suceda; a grandes rasgos, esto representa al practicante del Sendero de la Mano Izquierda, que puede ir en contra de las ideas preestablecidas para la sociedad puesto que pudiera tener intereses “egoístas” y en contra del común denominador programado al capitalismo en el que vivimos hoy en día.

La palabra “Daemon” o “Daimon”, según Platón en El Banquete, lo menciona como un ser intermedio entre los mortales e inmortales, transmitiendo la información de los Dioses a los Humanos y viceversa. Dice en el oráculo de Delfos: “Hombre conócete a ti mismo y conocerás al Universo y a sus Dioses”. Si hacemos la correlación de esta frase y esta definición podemos concluir que, cuando el hombre hace consciente el porqué de su existencia, su verdadera esencia y a través del conocimiento de esto, su verdadera Voluntad, puede formar un vínculo entre lo divino. Aleister Crowley nos hace referencia al Daemon pero dentro del concepto del “Santo Ángel Guardián”. Estas palabras nos ponen frente a la idea de que el Daemon es una esencia propia pero llevada a un plano divino o superior.

A lo largo de la historia, la mente humana va creando diferentes conceptos adaptados a su época. Cuando nace el cristianismo, las personas seguían teniendo deseos reproductivos y de supervivencia, solo que, en el momento en el que son evangelizados, “aprenden” que eso es malo y lo llaman pecado. Así pues, una persona común y corriente puede llegar a tener relaciones sexuales con un menor de edad (y en algunas culturas es aceptado), y sentir culpa, pero según Freud, existe un método de defensa llamado “proyección”, y es cuando las personas dicen: –Yo no cometí el delito, fue mi daemon. O pueden llegar a decir: –Un demonio tomó posesión de mí y me orilló a cometer el pecado. Posteriormente los artistas de las diferentes épocas pintan estos sentimientos instintivos, pero ahora para la sociedad puede resultar “incorrectos”, y son pintados o descritos bajo una representación antropomorfa pero “maligna” con cuernos y de colores llamativos.

El concepto a través de la palabra Lucifer es sencillo: proviene del Latín Lux Fero, que significa “el que porta la luz”. Para no ahondar en este término, ya que existen otros documentos referentes al tema, resumiremos mencionando la característica del Luciferino, la cual consiste en investigar y estudiar absolutamente todos y cada uno de los temas de las diferentes tradiciones y religiones esparcidas a lo largo y ancho del mundo. Sí, así como lo lees, por más megalómano que se perciba, hay que comprender muchos temas. La luz es el símbolo de El Conocimiento, y nunca es suficiente. Por concepto, el Luciferino comprende que existen diferentes representaciones de las tantas deidades que tienen todos y cada uno de los panteones del mundo y a través de la historia. El Luciferino trabaja con el símbolo que más le acomode o con el símbolo con el que mejor se identifique. Puede trabajar con las Máscaras Deíficas, que propiamente son la representación de la esencia del Dios pero dentro de uno mismo para, por medio del ritual, programarnos para realizar o llevar a cabo nuestra Voluntad o deseo, cualquiera que sea.

Ahora bien, habiendo repasado estos conceptos y comprendido la esencia real del concepto de un Dios, ¿no te parece que adorar o pedir para obtener tal o cual cosa, o para que se solucione esto o aquello, pasa ya a estar en segundo plano? Cuando comprendes que los resultados dependen de las decisiones que tomes y del deseo que plasmes sobre la Voluntad, sabes ya que no necesitas “hacer un pacto” para que algo que no ves objetivamente te ayude a salir del problema que te atañe. Cuando las personas dicen “mi padre Satán”, me refleja un cristianismo propiamente dicho. Es la adoración de un dios judeocristiano u otro que simplemente es la representación de la Ley Hermética de la Dualidad.

Estudia, analiza, investiga, comprende, practica y obtén resultados. Ejercita tu Daemon, tu Dios Interno y lleva a cabo tu Voluntad. Esa es la clave de tu progreso dentro del Luciferianismo; y no solo dentro, sino, en cualquier empresa en la que te determines.

Angel Chivo Prieto
Archierus IML/APL México

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