Enki NO es Lucifer/Satán

Si bien existen atributos que podrían encajar con los principios luciferinos, la tan mentada comparación de los últimos años es más bien caprichosa y errónea, y tiene en su semilla un nombre propio: Zecharia Sitchin, el infame periodista y pseudocientífico creador de las locuras que ahora se ven History Channel casi las 24 horas del día de manera irresponsable. De las estrafalarias teorías de extraterrestres e ingeniería genética de los antiguos dioses mesopotámicos que el tipo se inventaba para vender, no pasó mucho para que aparecieran cultos combinados con espiritualidad new age, conspiraciones, cristianismo invertido y mesianismo bajo el nombre de grupos como «The Joy of Satan» (cuyos algunos atolondrados simpatizantes en nuestro idioma esparcen sus «enseñanzas» de pobre manera bajo su traducción, «La Alegría de Satán»), liderada por la neonazi Maxine Dietrich. Este grupo, el principal de entre ellos, no es más que uno de los últimos caballos de batalla de lo que intentan marquetear como «Satanismo Teísta», donde Satán es el mismísimo Enki.
 
El eclecticismo necesita también de tener algún criterio firme sobre el cual sostenerse, para tristeza de los adherentes a esto, el fundamento se yergue sobre una visión maniqueista de polaridades y la suposición de que el panteón sumerio funciona tal cual al de las religiones judeocristianas. Si revisamos la mitología, en realidad, Enki no es el que ve propiamente por la creación de los humanos, sino los dioses en concilio, y su función no es la de darles una libre consciencia o autonomía, sino para tenerlos como nuevos esclavos dado a que los anteriores, unos dioses menores, estaban cansados y protestaban el hecho, concluyendo el conflicto con la ejecución de su líder Gestu-e, quién curiosamente cumple una mejor función como espíritu prometeico del cual los humanos fueron creados. Enki, picaro y bribón (eso sí), como muchas figuras equiparadas con Lucifer como Pan o Loki, no es para nada un dios contra el cual otro principal o los demás entren en conflicto, si no el más sabio de todos, y su posición en su respectivo dominio no entra en conflicto directo con los otros dioses principales. En este caso, se intenta analizar el folclore antiguo bajo los lentes empañados por la religiosidad imperante, así esto sea para darle la contraría.
 

Un criterio que algunos tomamos para definir conceptos se basa en la epistemología en su ayuda para definir los principios, y en una expansión de lo que entendemos por «Lucifer», vinculado más a los principios del mundo antiguo panteísta, que poco tiene que ver con el mito de la caída judeocristiano, pero esto, por supuesto, no es ni de lejos tomado en cuenta en aquella burda comparación…

Que el grupo en mención tenga enseñanzas esotéricas útiles, es debatible, el detalle es el trasfondo de de estas que intentan programarte otro dogmatismo y túnel de realidad, muy afín a la victimización en la que se refugian muchos hoy en día ante la desesperación de un mundo cuyas respuestas son esquivas o inexistentes, y por lo tanto frustrante al carecer de orden ideal(ista), no hace falta más que echar una ojeada a sus foros donde la pantalla de su «Satanismo Espiritual» es dejado de lado para quejas fuera de lugar con el verdadero Satanismo o el Sendero de la Mano Izquierda. No es para nada sorpresa que este tipo de cultos sea solo tomado en consideración por gente despistada y no tenga existencia alguna dentro círculos serios fuera de materia de investigación.

Para meditaciones sobre chakras, colores y sellos, no hace falta que creas que un Demiurgo te acecha con una risa de villano, sumerios con conocimiento genético, platillos voladores, reptilianos, la devoción a Tesla o neonazismo.

Paul Nuñez
Arconte IML/APL

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